Da vértigo seguir el camino hasta la torre de vigilancia. Parece que a ambos lados hay un inmenso vacío, ante la gran negrura que aporta las sombras. Que tengas un buen fin de semana y una buena finalización, de estos días festivos.
Impresionante Luis, tanto el encuadre como el angulo de toma y con ese negro tan intenso del agua producen un efecto de lo más cinematográfico. Un abrazo
Desde la primera vez que vi esta magnífica foto en tu blog, pensé en Herrera de la Mancha y sus puestos de vigilancia. Allí no hay agua pero sí esa soledad del puesto de vigilancia. Hoy, que vuelvo al blog a mirarla y a comentar, vuelvo a sentir esa soledad intensa, ese apartamiento del vigilante. Abrazo muy grande, Luis.
Intriguing!
ResponderEliminarLa intensidad de los negros aporta un toque dramático y nos hace imaginar esa torre suspendida sobre el vacío.
ResponderEliminarUn abrazo, Luis.
Da vértigo seguir el camino hasta la torre de vigilancia. Parece que a ambos lados hay un inmenso vacío, ante la gran negrura que aporta las sombras.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana y una buena finalización, de estos días festivos.
No sé si recorrería esa supuesta pasarela suspendida, antes me da un ataque de vértigo.😱
ResponderEliminarVisualmente es muy bella.
Aferradetes, Luis.
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ResponderEliminarEl negro resalta en la fotografía, creando un vacío sobre el que se suspende la pasarela. Excelente.
ResponderEliminarUn abrazo
Buena imagen, con una perspectiva tremeda... Impresionante.
ResponderEliminarUn saludo, amigo
Buen juego de palabras para una foto mayúscula, tanto por la diagonal como por el encuadre general.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Luis
Impresionante Luis, tanto el encuadre como el angulo de toma y con ese negro tan intenso del agua producen un efecto de lo más cinematográfico.
ResponderEliminarUn abrazo
Desde la primera vez que vi esta magnífica foto en tu blog, pensé en Herrera de la Mancha y sus puestos de vigilancia. Allí no hay agua pero sí esa soledad del puesto de vigilancia. Hoy, que vuelvo al blog a mirarla y a comentar, vuelvo a sentir esa soledad intensa, ese apartamiento del vigilante. Abrazo muy grande, Luis.
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