Aquel pedazo de pared blanca, casi inmaculada, me pareció un
lienzo sobre el que alguien había dibujado una tormenta de sombras y algo se
revolvió en mi interior, tal vez alguna o algunas tormentas de otros tiempos sin
que al final todo quedara en nada. Me gusta mirar atrás para aprender de las experiencias y calmar
viejas tormentas, qué a modo de batallas, quedaron sin resolver. Tal vez,
después de todo, esa escena simplemente me llamó la atención por su estética,
por su contraste, por su estoica presencia.
