Me sucede a veces que, un “empujón” de nostalgia me deja sin
argumentos para no detenerme hipnotizado ante una escena, en este caso, ante un
detalle. La visión de aquella rueda me devolvió a mi infancia y un aluvión de
recuerdos se instalaron en mi mente y, como no, en mi corazón y un reflejo,
casi inmediato, hizo que me llevase la cámara a la cara y que apuntase
directamente a esa escena, a esa especie de decorado que, me instalo en aquel
otro tiempo y lugar provocando en mi la necesidad de robar ese decorado tan
vivo y traérmelo a casa. A veces la fotografía es un buen vehículo para viajar
en el tiempo.
