A veces necesito sentirme lejos de todo lo que a diario me aturde, me distrae y me encoje. Hay días en que me resulta imprescindible sentir que mis pies pisan un terreno nuevo. Cuando me sucede eso y despierto con la garganta anudada, fatigada, cansada de lo mismo, salgo buscando paisajes abiertos, extensos, en los que poder permitir a mi capacidad de emoción respirar sin limites. Esta fue mi experiencia el pasado jueves y aquí os dejo un momento de inspiración y expiración profunda del que pude disfrutar ese día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios